
“Solidaridad es la capacidad de una persona o institución de construir y/o producir bienes y servicios para contribuir al beneficio y dignidad de otros". (Bernardo Toro)
La solidaridad debe entenderse "no como un sentimiento superficial y vago por los males que sufren las personas cercanas y lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de trabajar por el bien común, es decir, por el bien de todos y cada uno, porque todos somos de verdad responsables de todos". (Juan Pablo II)
La verdadera solidaridad no provoca indiferencia, sino que es capaz de cambiar el estado de cosas que pone en cuestión. Así entendida, la solidaridad genera transformaciones tanto en los agentes sociales como entre las personas y grupos beneficiarios. Solidaridad que lleva a una acción transformadora que "se ha de plasmar en itinerarios concretos de trabajo, esto es, en proyectos transformadores de la realidad".